
El viento corta mi cara como el cincel de un escultor sobre la escayola...noto el frío en mis dientes por la tierna apertura de unos labios que no se dejan cerrar por la inercia. Un nudo como el ovillo con que juega un gato se siente en el estómago loco juguetón. En un instante se para el tiempo y notas flotar de pronto un vértigo se abalanza sobre el cuerpo que estalla como fuegos artificiales dentro de mí, una euforia reprimida en el interior ...hasta que todo cesa después de la caída por el precipicio. El cuerpo queda marcaddo por la caída y el pelo alborotado por la juguetona máquina de la montaña rusa...¿te animas a subir a tus emociones?

